El principal problema con las pulgas es su velocidad de reproducción. Una sola pulga puede poner hasta 50 huevos al día, los cuales caen en tu sofá, alfombras y cama. Por eso, ver a tu gato rascarse frecuentemente la zona del cuello o la base de la cola es una señal de alerta inmediata que no puedes ignorar.
Además del malestar físico, un gato infestado puede cambiar su comportamiento, volviéndose irritable, asustadizo o apático debido al estrés constante de las picaduras.