Muchos medicamentos de uso frecuente parecen tan cotidianos que a veces se toman sin prestar demasiada atención. Paracetamol para el dolor, ibuprofeno para la inflamación, loratadina para la alergia, omeprazol para la acidez, metformina para la diabetes y amoxicilina para infecciones bacterianas forman parte de los tratamientos más conocidos en hogares, farmacias y consultas médicas. Sin embargo, que un medicamento sea común no significa que esté libre de riesgos. Todo fármaco puede causar efectos secundarios, especialmente cuando se usa en dosis incorrectas, durante más tiempo del indicado o combinado con otros medicamentos sin orientación profesional. ![]()
El paracetamol, también llamado acetaminofén, es ampliamente usado para aliviar dolor y fiebre. Puede ser seguro cuando se respeta la dosis recomendada, pero su exceso puede causar daño hepático grave. Uno de los riesgos más frecuentes es duplicar dosis sin darse cuenta, porque muchos productos para gripe, resfriado, dolor muscular o fiebre también lo contienen. La FDA advierte que tomar demasiado acetaminofén puede provocar sobredosis y daño severo del hígado, incluso con síntomas que pueden tardar días en aparecer. ![]()
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