uno de los hombres más ricos de la historia, lo confesó sin vergüenza. No fue el más inteligente, no fue el más talentoso, pero sí fue el más estratégico: supo contratar genios.
La mayoría de las personas tiene miedo de rodearse de gente más capaz que ellos. Sienten que su ego se verá amenazado, que perderán control, que quedarán en evidencia. Y ese miedo los condena a la mediocridad. Porque si eres el más inteligente de tu equipo, estás en el equipo equivocado.
Carnegie construyó un imperio del acero no porque supiera todo sobre metalurgia, sino porque contrató a los mejores ingenieros, a los mejores administradores, a los mejores estrategas. Él era el orquestador, el visionario, pero sabía que su éxito dependía del talento que lo rodeaba.