Ayuda a controlar el peso
Incluso una caminata moderada quema calorías. Combinada con una alimentación equilibrada, contribuye al mantenimiento o a la pérdida de peso.
Fortalece los músculos y los huesos
Caminar ejercita las piernas, las caderas y la zona lumbar, aumentando la densidad ósea y reduciendo el riesgo de osteoporosis.
Mejora la digestión
Una caminata después de las comidas favorece el tránsito intestinal, reduce la hinchazón y ayuda a que el sistema digestivo funcione mejor.