Evite la luz solar directa: Los lirios de la paz son plantas de interior que aman la sombra. La exposición directa al sol puede quemar las hojas, marchitar las flores e incluso retrasar su crecimiento. Colóquelos en un lugar con luz indirecta brillante para una salud óptima.
Mantenga la tierra húmeda, pero no empapada: Estas plantas adoran la humedad y la tierra húmeda. Si olvida regarlas, notará que las hojas empiezan a marchitarse. Una vez que esto ocurra, riegue la planta abundantemente para revitalizarla. Un riego regular la mantendrá fresca y vibrante.
Complementar con fertilizante orgánico: Si bien el agua de arroz es un excelente fertilizante natural, los lirios de la paz también se benefician de la materia orgánica. Ocasionalmente, puede enriquecer la tierra con harina de huesos, polvo de cáscara de plátano, estiércol de vaca o gallinaza, siempre con cuidado de no excederse para evitar la quema de nutrientes.