Beber suficiente agua diariamente.
Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras.
Proteger el rostro del sol con protector solar.
Dormir bien y reducir el estrés.
Limpiar el rostro diariamente antes de dormir.
Estos pequeños hábitos marcan una gran diferencia a largo plazo.
Química
bicarbonato de sodio
Aceite de coco
aceite de coco
cuidado de la piel