La importancia del movimiento
Uno de los hábitos más simples para cuidar la espalda es moverse con regularidad durante el día. Incluso pequeños cambios pueden marcar una diferencia.
Algunas personas encuentran útil:
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levantarse y caminar unos minutos cada hora
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estirar suavemente los hombros y el cuello
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cambiar de posición si han estado sentadas durante mucho tiempo
Estos pequeños movimientos ayudan a que los músculos no permanezcan rígidos durante demasiado tiempo.