2. Incorpora los ingredientes líquidos
Vierte poco a poco la leche mientras sigues removiendo la mezcla para evitar la formación de grumos. Luego, agrega la mantequilla derretida o el aceite vegetal y el extracto de vainilla. Mezcla hasta obtener una masa suave y homogénea.
Coloca la cacerola a fuego lento y cocina la mezcla, revolviendo constantemente con una espátula o cuchara de madera. Tras 5 a 7 minutos, la mezcla comenzará a espesarse y adquirirá una consistencia similar a la de una masa. Cuando la textura sea densa y moldeable, retírala del fuego.
4. Da forma a las galletas
Deja que la masa se enfríe durante unos minutos hasta que esté lo suficientemente tibia para manipularla con las manos. Luego, toma porciones pequeñas y dales forma redonda. Puedes aplanarlas ligeramente para darles un aspecto más uniforme.