Un baño de pies caliente, solo o con sales de Epsom, ayuda a liberar tensiones, estimular la circulación y eliminar toxinas. El agua tibia dilata los vasos sanguíneos y la sal facilita la evacuación de líquidos retenidos.
Consejo extra: unas gotas de aceite esencial de lavanda potenciarán el efecto calmante.
Alternar agua caliente y fría para estimular la circulación
Prepara dos palanganas: una con agua caliente y otra con agua fría. Sumerge los pies de 3 a 5 minutos en agua caliente y luego de 30 a 60 segundos en agua fría. Repite el proceso durante unos 15 a 20 minutos. Este contraste estimula la microcirculación y reduce la retención de líquidos.