Por ejemplo:
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El estrés puede provocar una sobreproducción de sebo, lo que agrava el acné.
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Una alimentación desequilibrada puede fomentar la inflamación cutánea.
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Las fluctuaciones hormonales pueden causar brotes de acné en la zona del mentón.
Así, aunque la cartografía facial no es una ciencia exacta, puede ser una herramienta complementaria para comprender mejor lo que tu piel intenta comunicarte.