Si esto te resulta familiar, no estás solo, y quiero decirte que no tienes que vivir así.
Tener algo de mucosidad es perfectamente normal cuando tienes un resfriado o alergias estacionales.
Pero cuando esa flema se vuelve espesa, abundante y persistente durante semanas o meses, ya no es solo una molestia —es una señal de que algo en tu cuerpo está desequilibrado.