Se suele decir que para que las hojas de las orquídeas sean fuertes y brillantes y no acumulen polvo, basta con humedecerlas con agua y zumo de limón, que, colocado en la tierra, hará que las flores sean fuertes y crearán arbustos sólidos.
Pero no existe sólo este método, sino otro muy efectivo que aportará a la planta la cantidad adecuada de fósforo, calcio y magnesio, y esto es posible gracias al uso de leche de vaca.
Mezclando una cucharada de leche en una botella de un litro de agua, podemos introducir 8 cucharaditas de la mezcla en el suelo al menos una vez al mes y luego podemos echar el resto del líquido en una botella con pulverizador.