Algunos de los primeros síntomas que se sienten son sed excesiva y un aumento del apetito. La razón de que estos síntomas se producen es porque cuando no hay suficiente insulina para ayudar a regular el exceso de azúcar en la sangre, la glucosa no son absorbidos por las células y su cuerpo piensa que está muriendo de hambre. Otro síntoma es la micción frecuente.