Este detalle, que podría parecer insignificante, puede ser uno de los primeros signos de un deterioro cognitivo, según el profesor Davangere Devanand, psiquiatra y neurólogo de la Universidad de Columbia (Nueva York).
¿Por qué ocurre esto?
Oler no es solo cuestión de nariz: es una función cerebral estrechamente ligada a la memoria.
Las zonas del cerebro que nos permiten reconocer los olores son de las primeras afectadas en las etapas iniciales del Alzheimer.