l secreto de una mirada descansada y pestañas infinitas
María, una maestra de 52 años en Puebla, se miraba al espejo cada mañana con resignación. Sus pestañas se veían ralas y sus párpados cansados a pesar de las cremas caras. Todo cambió cuando empezó a aplicar una gota de aceite de ricino con un cepillo limpio antes de dormir.
Estudios sugieren que el ácido ricinoleico, principal componente de este aceite, nutre los folículos pilosos y crea una barrera protectora. Muchos usuarios reportan pestañas más hidratadas y con mayor brillo natural.