Paso 1: Preparación del calabacín
1 Lava y ralla los calabacines con piel (ahí está el sabor).
2 Coloca el calabacín rallado en un colador, añade un poco de sal y deja reposar 10 minutos para que suelte el exceso de agua.
3 Luego, exprímelo bien usando un paño limpio o tus manos de Hulk (¡cuidado con el splash!).
Paso 2: Las espinacas y la mezcla mágica
1 Si usas espinacas frescas, pícalas finamente y saltéalas un minuto para que pierdan volumen.
2 En un bol grande, mezcla el calabacín escurrido, las espinacas, el queso feta desmoronado y el huevo.
3 Añade la harina, el comino, la nuez moscada, sal y pimienta. Mezcla bien hasta que se forme una masa pegajosa pero manejable.
Si ves que está demasiado líquida, agrega un poquito más de harina
Paso 3: ¡Hora de freír!
1 Calienta una sartén grande con un chorrito de aceite de oliva a fuego medio-alto.
2 Con una cuchara grande o tus manos (¡con cariño!), forma pequeñas bolitas o tortitas con la masa.
3 Fríelas 3-4 minutos por lado hasta que estén doradas y crujientes.
4 Colócalas en papel absorbente para quitar el exceso de aceite.Paso 4: Preparar el tzatziki
1 Mezcla el yogur con el pepino rallado y escurrido, el ajo, el jugo de limón, el aceite de oliva, el eneldo, sal y pimienta.
2 Revuelve bien y refrigera por 15-30 minutos antes de servir (así toma más sabor ).¡Hora de disfrutar!
Sirve los buñuelos calientes con el tzatziki frío. Acompáñalos con una ensalada fresca, pan pita o una copa de vino blanco para sentirte como en una taberna griega.
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