Paso a paso (bien explicado y con detalles que evitan fallos)
1) Prepara la sábila sin irritar la piel
La sábila trae un líquido amarillento (látex) cerca de la cáscara que puede ser irritante en algunas pieles.
Haz esto:
• Lava la hoja.
• Corta un pedacito del extremo y ponla inclinada (como “parada” sobre un vaso) 10–15 minutos para que escurra lo amarillento.
• Luego abre la hoja a lo largo y saca solo el gel transparente con una cuchara.
• Tritura el gel (machacado o licuado rápido) y, si puedes, cuélalo para quitar fibras.
Truco pro (para que el jabón no quede aguado):
• Pon el gel colado sobre una toalla de papel 1–2 minutos para quitar exceso de agua.
• De la hoja completa, normalmente no se usa todo el gel en una sola tanda; se usa solo una parte para que el jabón cuaje firme.
2) Usa el romero como “infusión” (más seguro y más limpio)
El romero fresco dentro del jabón puede oscurecerse o dañarse con el tiempo. Para mantener el aroma y evitar “puntos raros”, lo mejor es infusionar.
Haz esto:
• Lava la ramita y sécala bien.
• Déjala lista para meterla unos minutos en la glicerina ya derretida (más abajo te digo cuándo).
3) Derrite la base de glicerina (sin hervir)
• Corta la glicerina en cubos para que derrita parejo.
• Derrite a baño María o en microondas en tandas cortas (20–30 segundos), mezclando entre tandas.
Evita esto:
• No la hiervas. Si se sobrecalienta, se pone “gomosa”, hace burbujas y pierde acabado.
😧😧Jabón casero de sábila