La fe volvió a marcar el ritmo en los cerros jujeños. Miles de peregrinos emprendieron el ascenso hacia Punta Corral en una de las manifestaciones religiosas más fuertes del norte argentino, donde cada paso tiene un sentido y cada promesa, una historia.
Desde la madrugada, los caminos comenzaron a poblarse de familias, jóvenes y adultos mayores que, sin importar el cansancio, avanzan con un mismo objetivo: llegar hasta la Virgen. No hay distancias largas cuando se trata de creer.
El recorrido no es fácil. Son horas de subida, temperaturas cambiantes y un esfuerzo físico importante. Pero nada de eso frena a quienes sienten que esta experiencia va mucho más allá de lo físico. Es tradición, es identidad, es una conexión que se renueva todos los años.
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