Los expertos en sueño explican que nuestro descanso se divide en ciclos que se repiten cada 90 a 120 minutos durante la noche. En la primera parte de la noche, pasamos más tiempo en sueño profundo. A medida que se acerca la mañana, el cuerpo entra naturalmente en etapas más ligeras del sueño. Entre las 3 y las 4 a. m., muchas personas están en una de estas fases ligeras, lo que facilita despertarse ante pequeñas alteraciones como ruidos, cambios de temperatura o señales internas del cuerpo.

El estrés y la ansiedad son algunas de las razones más comunes para despertarse durante estas horas tempranas. En momentos de silencio, la mente puede activarse y aparecer preocupaciones no resueltas. Incluso si alguien se duerme fácilmente, la tensión emocional puede hacer que el cerebro se despierte parcialmente al amanecer. Por eso, las personas bajo estrés prolongado suelen informar que se despiertan siempre a la misma hora.

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