Un bulto en la axila puede deberse a inflamación o infección, como en el caso de foliculitis, forúnculo, hidrosadenitis supurativa o mononucleosis infecciosa, o puede ser un signo de un tumor, como cáncer de mama o linfoma, por ejemplo.
Según su causa, un bulto en la axila puede ir acompañado de otros síntomas, como un aumento de la temperatura local, enrojecimiento y sensibilidad al tacto, formación de pus, fiebre, pérdida de peso o sudores nocturnos.
Si tiene un bulto en la axila, es importante consultar a un médico general o a un dermatólogo para evaluar sus características y síntomas, identificar la causa e iniciar el tratamiento más adecuado, que puede incluir antibióticos, antiinflamatorios o cirugía, por ejemplo.
Las principales causas de un bulto debajo de la axila son las siguientes:
1. Foliculitis
La foliculitis es una inflamación del folículo piloso, que es la estructura de la piel donde se encuentra la raíz del cabello, lo que dificulta que el cabello salga de la superficie de la piel y produce síntomas como uno o más pequeños bultos en la axila, que pueden ser dolorosos, rojizos o amarillentos debido a la presencia de pus y producir picazón.
La foliculitis axilar, también conocida como vello encarnado, es una afección relativamente común, generalmente causada por la fricción de la piel debido al uso de ropa ajustada o después del afeitado o la depilación con cera, pero también puede ser causada por una infección bacteriana o fúngica.
Qué hacer: La foliculitis se puede tratar en casa desinfectando la axila con un jabón antiséptico, pero también puede requerir el uso de antiinflamatorios, cremas, ungüentos o antibióticos en comprimidos para combatir la infección, según lo recomiende un dermatólogo. Asimismo, es recomendable evitar afeitarse o depilarse con cera hasta que la inflamación disminuya.
2. Furúnculo
Un forúnculo también se produce por una infección de la raíz del folículo piloso, pero es más profunda y causa inflamación en la zona circundante, lo que da lugar a una protuberancia más grande y roja con producción de grandes cantidades de pus.
Esta masa llena de pus puede crecer con el tiempo, causar dolor, aumento de la temperatura local, enrojecimiento y sensibilidad al tacto, y aparecer en la zona de la axila o en cualquier otra zona del cuerpo que experimente mucha sudoración o fricción.
Qué hacer: Es necesario acudir al médico para que evalúe la zona y determine si es preciso drenar el forúnculo. El médico también puede recetar antibióticos en pomada o pastillas, así como compresas tibias para acelerar la cicatrización.
Durante el tratamiento de los forúnculos, y para prevenir infecciones, se recomienda usar jabón antiséptico, lavar con agua y jabón diariamente y después de que el forúnculo reviente, y lavar con agua hirviendo cualquier prenda que haya estado en contacto con la zona afectada. Nunca apriete un forúnculo, ya que esto puede empeorar la inflamación y la infección, dificultando el tratamiento. Obtenga más información sobre los síntomas y el tratamiento de los forúnculos .
3. Hidrosadenitis supurativa
La hidradenitis supurativa axilar, también conocida como enfermedad de Verneuil, es la inflamación de las glándulas que producen sudor en esta zona, lo que provoca la obstrucción del paso del sudor hacia fuera de la glándula y la formación de bultos dolorosos que dejan cicatrices en la piel.
Qué hacer: Es necesario acudir a un dermatólogo para que evalúe la zona afectada y prescriba tratamientos para aliviar los síntomas, como cremas antibióticas o inyecciones de corticosteroides en la axila. En casos más graves, puede ser necesaria una cirugía para extirpar la zona afectada y reemplazarla con un injerto de piel.
Mantener la zona limpia, evitar la ropa ajustada y aplicar compresas tibias también pueden ayudar en el tratamiento. Es importante comprender qué es la hidradenitis supurativa (HS) y cómo tratarla .