1. Revisa el color de la llama
Una llama azul es sinónimo de eficiencia.
Si la llama es amarilla o anaranjada, es señal de que algo no está funcionando bien y estás gastando gas de más.
Esto puede deberse a suciedad en los quemadores, mala regulación del aire o incluso obstrucciones internas.
¿Qué hacer?
Limpia los orificios del quemador con un alfiler fino.
Ajusta la entrada de aire (algunos modelos permiten abrir o cerrar una compuerta cerca de la base).
Asegúrate de que las ollas no estén tapando por completo el paso de aire.
2. No cocines con la llama al máximo
Contrario a lo que se piensa, subir la llama no acelera tanto la cocción… pero sí aumenta el consumo.
Muchas comidas se cocinan igual de bien a fuego medio o bajo, especialmente cuando están tapadas.
Consejo de experto:
Después de que el agua o la comida comiencen a hervir, baja el fuego al mínimo y deja que el calor haga su magia.
El exceso de llama se desperdicia por los costados de la olla.
3. Limpieza profunda de quemadores con limón y aguja
Sí, el jugo de limón no es solo para aderezos.
Este cítrico tiene propiedades que desincrustan grasa y residuos de gas acumulados.
Pasos clave para una limpieza efectiva:
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