El deterioro articular no ocurre de la noche a la mañana; el cuerpo va enviando señales claras que muchas veces ignoramos hasta que el dolor se vuelve insoportable. Presta atención a estos factores:
1. **Dolor articular constante:** Una molestia sorda o aguda que empeora al caminar, subir escaleras o hacer movimientos cotidianos.
2. **Rigidez e incomodidad severa:** Sentir los miembros "trabados" o duros, especialmente al levantarse de la cama por las mañanas.
3. **Movilidad limitada:** Perder la capacidad de agacharse, caminar distancias largas o realizar actividades que antes se hacían con total soltura.
4. **Menos energía cada día:** El dolor crónico agota el sistema nervioso, provocando un cansancio generalizado y desánimo.