La Cosecha: Busca las remolachas más frescas y vibrantes que puedas encontrar. Las hojas verdes, si están frescas, son un buen indicador.
La Preparación: Lava y pela tus remolachas. Córtalas en trozos pequeños para maximizar la superficie.
El Comienzo (Hora 0): En un frasco de vidrio grande, combina tus trozos de remolacha con agua filtrada. Agrega una pizca de sal marina de buena calidad. No más del 1% del peso total.
La Activación: Sella el frasco y colócalo en un lugar fresco y oscuro (como tu despensa). Aquí es donde ocurre la magia. Por 22 horas, el agua extraerá y "activará" los compuestos. Notarás que el color del agua se intensifica.
El Cosechado (Hora 22): ¡Es hora! Cuela la infusión. El líquido que queda es tu elixir de 22 horas. El color será más profundo y rico que el jugo de remolacha normal.
El Consumo: Bebe un vaso de esta infusión cada día. Su sabor será más suave y terroso, con un ligero toque salado.
¿Qué Dice la Ciencia?