Qué hacer: apuesta por alimentos que apoyen la función hepática como la alcachofa, el rábano negro o el limón. Evita el alcohol y los azúcares refinados, que sobrecargan aún más el hígado.

3. La piel refleja un desequilibrio interno

Acné persistente, enrojecimiento, eccema o un tono apagado… La piel es el espejo del estado interno. Si el hígado no logra eliminar bien las toxinas, estas pueden acumularse y manifestarse en problemas cutáneos.

Consejo: toma infusiones de cardo mariano o diente de león, plantas conocidas por su efecto depurativo sobre el hígado. Incorpora también omega-3 (pescados grasos, semillas de lino) para nutrir la piel desde dentro.

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