3. Axilas: más importantes de lo que parecen
Las axilas no solo sudan: también contienen glándulas y pliegues donde las bacterias encuentran un ambiente ideal. El olor fuerte no proviene del sudor en sí, sino de cómo las bacterias descomponen ciertos compuestos del sudor.
Si hay mala higiene o humedad constante, pueden aparecer irritaciones, granitos e infecciones leves de la piel.
Cómo lavarlas bien
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Usá jabón suave y enjuagá por completo, asegurando que no queden restos.
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Seca muy bien la zona; la humedad atrapada empeora los olores y la irritación.
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Si tenés piel sensible, probá desodorantes más simples, sin alcohol ni perfumes fuertes.
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