Preparación:
Lava y pela la cebolla, cortándola en trozos pequeños.
Licúa los trozos con un poco de agua para facilitar el proceso.
Cuela el líquido para eliminar los sólidos y obtener un jugo homogéneo.
Mezcla con miel o limón si deseas suavizar el sabor fuerte.
Consume en ayunas, comenzando con pequeñas cantidades (1-2 cucharadas) y aumentando gradualmente hasta medio vaso.