Fatiga y debilidad
Cuando el hígado está sobrecargado, no regula correctamente la energía, lo que provoca agotamiento continuo.
Pérdida de apetito
Saltarse comidas o sentirse lleno tras unas pocas bocadas puede indicar que el hígado no digiere ni absorbe bien los nutrientes.
3 Náuseas o vómitos
Las náuseas persistentes que no se deben a intoxicación alimentaria o virus estomacales pueden señalar una acumulación de toxinas en la sangre.
Pérdida de peso sin explicación
Perder peso sin cambios en la dieta o el ejercicio puede parecer positivo, pero si se debe a una mala absorción de nutrientes, es una señal de alarma.
Dolor o hinchazón abdominal
Una molestia en la parte superior derecha del abdomen puede deberse a una inflamación del hígado.
A medida que la cirrosis avanza, puede aparecer ascitis, es decir, acumulación de líquido en el abdomen.