Ictericia (piel u ojos amarillos)
Cuando el hígado no procesa la bilirrubina, esta se acumula, dando una coloración amarilla a la piel y los ojos —un síntoma claro de daño hepático.
Picazón en la piel
La acumulación de sales biliares bajo la piel puede causar picazón persistente sin erupción visible.
Orina oscura y heces pálidas
La orina muy oscura o las heces de color claro indican un problema en el flujo de la bilis.
Moretones o sangrados fáciles
El hígado produce los factores de coagulación.
Cuando está dañado, estos disminuyen, provocando hematomas frecuentes o sangrados prolongados.
Hinchazón en pies y tobillos
La retención de líquidos (edema) en las extremidades inferiores ocurre por alteraciones en la circulación y el equilibrio hídrico.
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Confusión o problemas de memoria
La encefalopatía hepática aparece cuando las toxinas alcanzan el cerebro, generando confusión mental, dificultad para concentrarse o cambios de comportamiento.