Para que esta disminución ocurra, el cuerpo activa un mecanismo llamado vasodilatación periférica. Este proceso consiste en la expansión de los vasos sanguíneos en las extremidades —especialmente en manos y pies— permitiendo que el calor interno se libere hacia el exterior. Cuando los pies están fríos, este mecanismo puede volverse menos eficiente, lo que dificulta que el cuerpo alcance la temperatura ideal para iniciar el sueño.
Aquí es donde el uso de calcetines puede ayudar. Al mantener los pies calientes, se favorece la vasodilatación en esa zona del cuerpo, lo que facilita la redistribución del calor corporal. Como resultado, el organismo puede reducir su temperatura interna más rápidamente, enviando al cerebro la señal de que es momento de dormir.
Dormir con calcetines: el curioso truco que la ciencia relaciona con un mejor descanso