- Digestión lenta
- Estreñimiento
- Exceso de gases
- Desequilibrio de la microbiota intestinal
- Consumo elevado de sal o alimentos ultraprocesados
- Baja ingesta de agua
- Comer tarde por la noche
Cuando la digestión se vuelve lenta, los residuos avanzan más despacio por el intestino, provocando presión, distensión y malestar.