Enemigo n.° 1: Inflamación crónica: el “fuego oculto” que quema el cartílago
A veces, el cuerpo hierve con una inflamación leve. No se manifiesta con fiebre ni síntomas evidentes, pero debilita las articulaciones de forma constante. El peligro es que nuestra dieta diaria alimenta este fuego: el azúcar, los aceites refinados baratos y la infinidad de pasteles lo avivan.
Solución: Elimina el azúcar y los aceites de baja calidad. Reemplázalos con ghee, aceite de linaza o aceite de oliva. Incorpora cúrcuma, jengibre y té verde a tus comidas: potentes antioxidantes que ayudan a calmar la inflamación.