Enemigo n.° 2: Deshidratación: cuando las articulaciones pierden su lubricación.
Muchos asumen que beben suficiente agua, pero en realidad la mayoría no lo hace. El líquido sinovial, el “aceite” de las articulaciones, está compuesto principalmente de agua. Sin él, el cartílago se desgasta como goma seca. Con la edad, la sensación de sed disminuye, por lo que el cuerpo simplemente deja de solicitar hidratación.