Lo prometedor: investigaciones indican que podríamos apoyar sus niveles de forma segura y natural. Aquí viene la parte que podría sorprenderte.
Entra en escena la niacinamida, una forma calmada de vitamina B3 que no causa rubor ni molestias. Tu cuerpo la usa directamente para fabricar más NAD+. Más NAD+ significa más energía celular para las reparaciones que tanto necesitas.
El pionero Dr. William Kaufman trató a miles de pacientes mayores durante décadas y describió la niacinamida como “aceite para bisagras oxidadas”: las articulaciones se movían con más fluidez poco a poco. Un estudio piloto de 1996 publicado en Inflammation Research mostró que mejoraba el impacto global de la artrosis en un 29%, aumentaba la movilidad y reducía la inflamación. Otro estudio reciente de 2024 vinculó mayor ingesta de niacina con menos dolor en rodillas. Los resultados varían, claro. No es una cura milagrosa, pero su acción a nivel celular la hace muy prometedora.