La Historia de Juan: De Dolor Constante a Caminatas Diarias
Juan, un jubilado de 65 años de Guadalajara, sentía que sus caderas “crujían” como madera vieja al caminar. El dolor le robaba los paseos con su esposa. Probó analgésicos, pero el estómago sufría.
Bajo supervisión médica, incorporó niacinamida. Al principio nada drástico. Pero tras 8 semanas la rigidez matutina bajó. Podía doblar las rodillas sin queja. Hoy camina 30 minutos diarios disfrutando el sol sin miedo. Su historia no es única. Muchos en México están viviendo algo parecido.