A largo plazo, problemas digestivos e inflamatorios
Lo peor es que muchas personas no asocian sus síntomas con la carne que consumieron días antes.
Señales claras de que la carne NO es fresca
Antes de comprar o cocinar, fíjate bien:
Color gris, marrón o apagado
Olor fuerte o ligeramente ácido
Textura viscosa o pegajosa
Exceso de líquido en el empaque
Cristales de hielo (señal de congelación previa)
Si notas una sola de estas señales, no la compres ni la consumas