¿Qué opinas de esta imagen? Muchos no entienden lo que realmente pasa aquí…
— Ay, mamá, no te hubieras molestado —sonrió Igor mientras le servía una copa de vino—. Los malcrías mucho.
Yo estaba ahí parada, con la manta en las manos.
— Beto... yo también tengo un regalo... y el pastel ya está listo...
Él ni siquiera me volteó a ver.
— Ahorita no, abuela. Estoy pasando de nivel.
— Es que la tejí todo el invierno para ti...
Él suspiró con fastidio:
— Abuela, nadie usa mantas. Elena nos dio tablets. ¿Por qué siempre eres tan aburrida? Tú nada más traes comida y ropa.
Miré a Marina. Esperaba que dijera algo. Pero ella solo se rio con pena:
— Mamá, no te lo tomes a mal. Es un niño, obvio la tablet es más divertida. Elena es la "abuela divertida". Y tú... pues tú eres la de diario.
La abuela de diario. Como los trastes de diario. Como el tráfico de diario. Necesaria, pero invisible.
— Yo quiero que Elena viva aquí —soltó Santi—. Ella no nos obliga a hacer la tarea.
Y ahí algo se rompió dentro de mí. Doblé la manta. La puse en la mesa. Me quité el delantal.