Sin embargo, tras examinar este extraño descubrimiento con más detenimiento, la verdad resultó ser mucho menos alarmante de lo que imaginaba. Lo que había confundido con “gusanos” era en realidad el resultado del desgaste y las influencias ambientales. La humedad y el calor del baño habían desgastado la alfombra, provocando que sus hilos de goma se derritieran, se separaran y se pegaran al suelo.
Un día, una madre se topó con un descubrimiento misterioso en su baño.