La mujer, aliviada al descubrir que no se trataba de una plaga viva, se enfrentó a un nuevo problema: ¿cómo limpiar la sustancia pegajosa y devolver al suelo su aspecto original?
Recurrió a la comunidad en línea en busca de consejos. Recibió numerosas sugerencias: algunos recomendaban usar agua caliente y una espátula, mientras que otros insistían en una mezcla de vinagre blanco y bicarbonato de sodio.