Dormir mal también influye en tu nivel de energía y en tu estado de ánimo, creando un círculo vicioso: un mal descanso provoca una disminución de la testosterona, y una baja testosterona dificulta aún más dormir bien.
Para mantener niveles saludables de testosterona, es fundamental dormir entre 7 y 9 horas de sueño de calidad cada noche. Un buen manejo del sueño no solo favorece una mejor producción hormonal, sino que también mejora la salud mental y física.