Además, el baño presenta varios factores de riesgo:
Temperatura y vapor.
Cambios rápidos de temperatura.
Posibles resbalones.
Soledad y dificultad para pedir ayuda.
Hábito 1: Entrar bruscamente en agua muy caliente o muy fría.
En invierno, mucha gente abre el grifo al máximo buscando vapor. En verano, se meten directamente bajo un arroyo helado para refrescarse. Esto puede provocar un choque térmico: el cuerpo reacciona contrayendo o dilatando repentinamente los vasos sanguíneos.
Agua muy fría: el cuerpo puede contraer los vasos sanguíneos (vasoconstricción) y aumentar la presión arterial.Anatomía
El agua muy caliente puede dilatar los vasos sanguíneos (vasodilatación), disminuir la presión arterial y provocar mareos o desmayos, especialmente al ponerse de pie.
Qué hacer en su lugar:
Procure que el agua esté tibia y a una temperatura agradable, evitando los extremos.
Ajuste la temperatura antes de entrar.
Ingresa gradualmente, sin cambios bruscos en tu cuerpo.
Hábito 2: Mojarse primero la cabeza y el pecho.
Muchas personas, por costumbre, se mojan la cabeza o el pecho en cuanto abren el grifo. En algunos adultos mayores, esto puede desencadenar una respuesta repentina del sistema nervioso (debido a la gran sensibilidad de los sensores de temperatura en las zonas cercanas al torso), con cambios bruscos en la presión arterial o mareos.Anatomí
Qué hacer en su lugar: la orden más segura
Comience trabajando desde la zona más alejada de su corazón hacia el centro, gradualmente:
Pies y tobillos
Pantorrillas y rodillas