Verás que, con el paso de los días, la miel se va volviendo más líquida, los ajos se oscurecen y van apareciendo burbujitas. Son señales de que la fermentación va por buen camino.
Lo ideal si pones los ajos enteros es dejarlos como mínimo un mes fermentando; si los cortas o machacas, la experta asegura que en una semana será suficiente. A partir de ahí, ya puedes disfrutar de todos sus beneficios. “Yo los como directamente, pero puedes ponerlos en tostadas, para acompañar en el plato un pescado, pollo o carne, para hacer el aliño de una ensalada o unas verduras u hortalizas cocidas o asadas…”, aconseja.
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