Para conseguir una piel radiante, libre de manchas y con un aspecto mucho más joven, puedes preparar esta sencilla receta casera:
Los ingredientes: Necesitas una cucharada pequeña de bicarbonato de sodio y dos cucharadas de agua tibia (puedes sustituir el agua por infusión de manzanilla si tienes la piel muy sensible o quieres calmar las ojeras).
La mezcla: En un recipiente limpio, mezcla los ingredientes hasta formar una pasta suave y homogénea.
La aplicación: Con el rostro limpio y seco, aplica la pasta con movimientos circulares suaves sobre las zonas con manchas o arrugas. Para las ojeras, da pequeños toques muy suaves con la yema de los dedos, evitando el contacto directo con los ojos.
El tiempo de actuación: Deja actuar la mascarilla durante 10 minutos. Notarás cómo se va secando.
El aclarado: Retira con abundante agua tibia y finaliza aplicando tu crema hidratante habitual.
Consejo de oro
Para ver resultados óptimos y lucir una mirada descansada y una piel uniforme, repite este proceso una o dos veces por semana, preferiblemente por la noche. ¡Te sorprenderá el cambio!