Los pies son una de las zonas del cuerpo más propensas a la sequedad cutánea, lo que favorece la descamación, ya que las células muertas y secas se desprenden a lo largo del día.
Este fenómeno se produce porque el pie soporta el peso del cuerpo, lo que ralentiza la circulación sanguínea y reduce la hidratación de la piel.
La descamación de la piel seca puede agravarse en personas que permanecen de pie durante largos periodos, usan zapatos ajustados, sandalias con frecuencia o tacones altos a menudo.
Qué hacer: La mejor manera de hidratar tu piel es aplicar una crema hidratante todos los días después de la ducha y beber la cantidad de agua recomendada diariamente. Averigua cuánta agua debes beber al día.
También es recomendable evitar el uso habitual de zapatos ajustados, sandalias y tacones altos para reducir la presión sobre los pies, mejorar la circulación sanguínea y disminuir el riesgo de sequedad y descamación.
2. Quemar
Otra causa común de descamación de los pies son las quemaduras, en particular las quemaduras solares.
De hecho, muchas personas se olvidan de aplicarse protector solar en los pies y luego salen con sandalias, lo que expone la piel a los rayos del sol.
Otra situación común es caminar descalzo sobre arena o sobre suelo calentado por el sol durante varias horas.
Cuando el pie se quema, se enrojece, a veces duele, y luego comienza a pelarse unos días después.
Qué hacer: para tratar una quemadura, es importante enfriar la piel desde las primeras horas.
Para ello, se recomienda remojar el pie en un recipiente con agua fría durante 10 a 15 minutos o aplicar compresas frescas de té de manzanilla.
Aplicar una crema hidratante a diario también ayuda a reducir el riesgo de descamación. Obtenga más información sobre el tratamiento de quemaduras.