1. Siempre tienes hambre (incluso después de comer)
Acabas de terminar una comida, pero 45 minutos después ya estás buscando algo más para picar.
¿Por qué?
Las comidas ricas en azúcar o carbohidratos refinados provocan un aumento rápido de la glucosa en sangre, seguido de una descarga de insulina para reducirla.
El problema: la insulina suele sobrecorregir, bajando el azúcar demasiado.
Este “sube y baja” te deja:
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Hambriento/a
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Irritable
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Tembloroso/a
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Con antojo de dulces
Solución:
Combina los carbohidratos con proteínas, fibra y grasas saludables (como huevo, aguacate o nueces) para estabilizar el azúcar en sangre.