4. Tienes brotes de acné o granos frecuentes
La piel refleja lo que comes —y el azúcar es su peor enemigo.
Cuando consumes azúcar, aumenta la insulina y el IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina), lo que:
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Incrementa la producción de grasa
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Desencadena inflamación
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Acelera el recambio de células cutáneas
Esto crea el ambiente perfecto para el acné, especialmente en rostro, pecho y espalda.