El perejil es delicado. Demasiada humedad, se pudre. Si no la suficiente, se seca. Si a eso le sumamos un lugar equivocado en el refrigerador o un lavado inadecuado, el veredicto es inmediato. El resultado: compramos más a menudo, lo desperdiciamos y perdemos ese sabor fresco que realza tantos platos cotidianos.
Cómo conservar el perejil y mantenerlo fresco durante un año: el método de los chefs