Cubre todo con una bolsa de congelador resellable o una bolsa de alimentos, sujeta con una goma elástica alrededor del frasco. Para que la hierba respire, haz dos pequeños cortes en los lados de la bolsa con unas tijeras.
Coloca el frasco en el refrigerador, idealmente en el compartimento de la puerta destinado a las botellas.
Gracias a este método, el perejil se mantiene fresco, crujiente y aromático durante varias semanas, a veces más de un mes.