Cambios Hormonales y Resistencia a la Insulina: El envejecimiento conlleva una disminución en los niveles de hormonas anabólicas clave para el músculo, como la testosterona, la hormona del crecimiento y el estradiol. Además, el desarrollo de resistencia a la insulina, común en personas con sobrepeso o inactividad, complica la capacidad del cuerpo para usar los nutrientes y reparar el tejido muscular.
Enfermedades Crónicas e Inflamación Crónica: Patologías como la diabetes, el cáncer, enfermedades cardiovasculares, renales, hepáticas o infecciones crónicas, especialmente si están asociadas a procesos inflamatorios, contribuyen a una degradación muscular más rápida. La inflamación crónica en particular afecta negativamente la salud y la función del músculo.
Problemas de Malabsorción y Medicamentos: Ciertas condiciones (como la enfermedad celíaca) o algunos medicamentos pueden reducir la absorción de nutrientes vitales o disminuir el apetito, llevando a un estado de desnutrición que impacta directamente en la musculatura.