3. Nutrición Específica con Micronutrientes: Además de la proteína, es esencial asegurar una ingesta suficiente de Vitamina D (ya sea a través de la exposición solar segura, alimentos o suplementos bajo supervisión médica), ya que su deficiencia está directamente relacionada con la debilidad muscular. Otros nutrientes clave incluyen los ácidos grasos Omega-3 (presentes en el pescado azul y semillas como la chía y el lino) por sus propiedades antiinflamatorias, y las vitaminas del grupo B. En casos de sarcopenia grave, puede ser necesaria la suplementación con proteínas o, a veces, creatina, siempre bajo recomendación médica.
4. Abordar Enfermedades Crónicas: El control estricto y el tratamiento adecuado de las condiciones subyacentes como la diabetes, la insuficiencia cardíaca o la inflamación son esenciales, ya que estas patologías actúan como catalizadores de la pérdida muscular.