Los investigadores señalan que estudios previos que han examinado la conexión entre la dieta y el crecimiento tumoral no tenían en cuenta la complejidad de los sistemas interconectados del organismo. La interacción entre el sistema inmunitario, los tejidos humanos implicados en el metabolismo y el microbioma de billones de microorganismos del cuerpo influye en el comportamiento de las células cancerosas.
Además, las células del cuerpo están bañadas por un fluido acuoso, llamado líquido intersticial, que fluye continuamente alrededor de las células. Trabajos anteriores que examinaron cómo los nutrientes de los alimentos actúan en los tumores han tenido dificultades para replicar este flujo constante de nutrientes alrededor de las células.